El Pequeño Nicolás, análisis morfopsicológico

Hoy toca el Pequeño Nicolás, ya que está de moda hablar de este peculiar personaje y muchas personas tendrán curiosidad.
Posee el llamado “gran rostro”, es decir un cráneo de frente ancho con sentidos grandes. Es el icono de la extraversión y la sociabilidad unido a un buen recurso energético. Convencional, con don de gentes y gusto para animar las reuniones, vemos la combinación de rostro ancho, orificios nasales pequeños y de perfil retracción lateronasal, la típica combinación de los no emotivos. Esto quiere decir que aunque sea extrovertido tiene poca capacidad para sentir. Sus sentimientos serán poco profundos y pasajeros, sus relaciones amorosas y amistades no serán demasiado fuertes (en lo sentimental). Sin embargo, por su capacidad de relacionarse, su extraversión y sus ojos de párpados caidos es perfectamente capaz de mostrar sentimientos falsos. Los verdaderos, además de ser poco profundos, no los demuestra fácilmente (por las aletas de la nariz poco delimitadas y los orificios nasales cerrados). En su círculo de relaciones, a pocas personas demuestra su verdadero yo porque es desconfiado y tímido a la hora de hablar de sentimientos. Muchas veces ni siquiera sabe lo que siente, por no tener capacidad de autoreflexión (párpados caídos, frente en retración lateral) y por la superficialidad de sus sentimientos.
Su zona de expansión son los pómulos, por lo que necesita las relaciones para ser feliz, algo en lo que no tendrá problemas dada su sociabilidad, aunque amigos verdaderos tenga pocos (por su desconfianza y selectividad).
De perfil podemos comprobar la retracción lateral de su frente (inclinada hacia atrás) aunque es visible un pequeño surco central, que unido a la retracción frontal de sus ojos (hundidos) indica que tiene un pensamiento rápido, de decisiones, impresiones y opiniones instantáneas; puede actuar impulsivamente o actuar al mismo tiempo que piensa. Muchas veces sus reacciones son instantáneas debido a esa impulsividad y falta de autocontrol que brindan sus ojos de párpados caídos. Tiene unos ojos grandes, abiertos a la información y curiosos, que no saben seleccionar lo que ven ni reflexionar sobre lo que piensa. Es decir, piensa pero no es consciente de ello cuando lo hace a la vez que actúa. La falta de autoreflexión, de autoconocimiento, la impulsividad y los ojos ca´dos le hacen fácil el fingir, sobre todo por su sociabilidad y su modelado redondo propio de la adaptabilidad a todo entorno.
El mentón poco definido y hacia dentro es propio de la persona indecisa en la acción: piensa mucho pero actúa poco, a la hora de ejecutar los planes muchas veces se echa atrás (decisión que toma instantáneamente y sin ser consciente de los pasos intermedios entre el suceso, el análisis y la reacción). La papada es señal de pereza física, falta de autocontrol en la acción. Sus labios tónicos saben buscar cómo satisfacer el terreno instintivo y material, pero la falta de definición en el surco de Cupido provocan que muchas veces no sepa qué es lo que necesita, busca sin saber qué buscar.
nicolalstrescuartos

nicolasfrente

nicolasperfil

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